Empresas y ciudadanos en red frente a los desafíos planetarios.
de Ernesto van Peborgh.

Es un wikilibro, y como tal, puede ser leído en la Web, editado, comentado y ampliado por los lectores.
En Rayuela, nos interesó su lectura, por su afinidad con nuestros objetivos y porque trata el tema en sus aspectos teóricos y en sus implicancias concretas, analizando los logros, las dificultades y las vías para resolverlas.
Ernesto van Peborgh comienza relatando la evolución del término “sostenibilidad” desde los años 70, en los que se empezó a tomar conciencia de los crecientes problemas globales, de superpoblación, escasez de agua, de alimentos y deterioro ambiental.
A comienzos de los 90 la noción de sostenibilidad se aplicó principalmente a la esfera ambiental, sin embargo en el transcurso de esa época su uso se expandió hacia distintos espacios políticos, sociales y empresariales.
Diversas definiciones complementarias entre sí, han ido enriqueciendo el contenido del desarrollo sustentable. Pensadores, líderes sociales, empresarios y gobernantes se reunieron bajo el amparo de organizaciones internacionales, pasándose de una visión donde el hombre concebía al planeta como un depósito de materias primas a su disposición -lo que condujo al desastre ecológico-; a una visión en la que el hombre y la naturaleza son interdependientes, procurándose el desarrollo armónico de ambos.
El desarrollo sostenible es considerado actualmente como un proceso de cambio a largo plazo por el cual la explotación de los recursos, la orientación del desarrollo tecnológico y científico, las inversiones y el cambio institucional buscan satisfacer la necesidades de todos los seres humanos tanto en el presente como en el futuro cuidando la calidad de la vida, protegiendo el medio ambiente y los ecosistemas de la tierra y proyectándose en todas las áreas del quehacer humano.
Los avances que se fueron dando en el plano teórico, también se fueron consolidando en la realidad. Originariamente fue importantísimo el papel que cumplieron las ONG como fuerzas impulsoras. Ellas nacieron como respuesta de la sociedad civil a los problemas sociales y ambientales y sus reclamos ante gobiernos y empresas han tenido una magnitud creciente.
La irrupción de Internet fue otro factor que favoreció la interconexión, el intercambio de experiencias exitosas, y la posibilidad de tener acceso instantáneo a un abanico de fuentes de información y financiamiento.
Se organizaron redes de organizaciones solidarias que potenciaron los esfuerzos y dieron fuerza a los reclamos entretejiendo y construyendo comunidades activas y autogestionadas.
Hoy, se aprovecha la interactividad y la inteligencia colectiva, que de ella surge, para gestionar nuevas formas de aporte al desarrollo sostenible
A ello se suman los medios participativos de comunicación como la Web 2.0 cuyo poder se multiplica día a día y se expande más allá de las fronteras favoreciendo la responsabilidad y la toma de conciencia del consumidor para que manifieste su preferencia por productos “limpios”.
Las empresas se han ido insertando gradualmente en este contexto cultural y poco a poco modifican sus objetivos y procederes.
Toman conciencia de que su mayor capital son las personas que la integran y procuran desarrollarlas en todo sentido, perciben interés por la sostenibilidad en el mercado y en sus clientes, van cambiando sus valores y desean expresar transparencia, diseñan nuevas técnicas y procesos que reduzcan el impacto ambiental de sus productos, constituyen alianzas entre empresas y con organizaciones sociales y surge en ellas la necesidad de planificar a largo plazo.
Aparecen las “empresas sostenibles” que se reconocen a sí mismas como partes integrantes de la comunidades en las que operan y por lo mismo, se sienten responsables del bienestar y de los problemas que enfrentan. Procuran el crecimiento económico, pero unido al crecimiento social y al cuidado ambiental.
Para medir estos progresos han incorporado indicadores económicos, sociales y ambientales (Triple Bottom Line. TBL) que evalúan el impacto de cada acción empresarial.
Ernesto van Peborgh pasa a describir las experiencias de empresas exitosas en distintas partes del mundo, separándolas en tres grupos: las empresas que abrieron caminos y fueron pioneras, las que nacieron sustentables y las que si bien nacieron dentro del anterior modelo empresarial, introdujeron algunos cambios hacia la sustentablidad.
Los principales CAMBIOS EN CUANTO AL DESARROLLO DEL CAPITAL HUMANO que cita son: dar condiciones de trabajo dignas, salarios justos, respeto a las leyes laborales, oportunidades de creScimiento personal, capacitación, adecuado ambiente de trabajo, seguridad, higiene, honestidad, confianza, búsqueda de la permanencia en el trabajo, cuidados de las partes interesadas que rodean a la empresa (accionistas, clientes, transportistas, asociaciones de vecinos, sindicatos, etc.)
Los CAMBIOS EN CUANTO AL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE son: uso de productos no tóxicos, uso de envases retornables y menos contaminantes, telas de fibras naturales, uso de poliéster reciclado, uso de papel reciclado, uso de ingredientes naturales, reducción de fertilizantes químicos, granjas ecológicas, reemplazo de fragancias químicas y emulsionantes por sustancias vegetales, reducción de desperdicios y reciclado, plantas de tratamiento de desperdicios, uso de desechos para abono y fertilizantes, reducción de bolsas plásticas, reducción de emisiones tóxicas, reducción del consumo de energía, agua y gas, baños con bajo consumo de agua, nuevas tecnologías alternativas de energía (paneles de energía solar, energía eólica) adquisición de bicicletas para los trabajadores, incentivos para el uso de automóviles y buses que usen energía alternativa, reemplazo de la tala de bosques, ventas por Internet para bajar el costo de la energía, uso de teléfonos comunitarios, donaciones a causas humanas y ambientales, etc.
La lectura de estas experiencias es ilustrativa y auspiciosa.
Junto al impecable desarrollo teórico componen una obra de consulta indispensable sobre el tema.
Sin embargo, en la práctica, falta un largo camino para recorrer.
Según van Peborgh, para que la sustentabilidad se generalice, hace falta un profundo cambio de valores que lleve a actitudes éticas responsables en todos los niveles del que hacer humano.
Susana Pazos.